domingo, diciembre 25, 2005

Banco del Estado. Libreta Dorada,


Antes escribí de la rabia. Y no sé lo que es la rabia.
Me imagino que debe ser como la acidez, algo que tampoco he experimentado pero que si he escuchado comentarios bastante desagradables de lo que es, una sensanción asquerosa, que sube desde el estómago hacia el esófago, quemándolo, casi llegando a la boca, y luego baja con el mismo doloroso ardor y vuelve a subir hirviendo, quizás con más fuerza destructiva.
Pienso que la rabia no es un mal sentimiento, creo que ninguno lo es. Pienso que son estados iniciales, energéticos, donde lo más importante es el curso que se le puede dar a esta energía bruta que puede sobrepasar cualquier sensación anterior. Me imagino que lo importante es encaminar, tener el grado de conciencia tal de poder enfocar está energía hirviente a la conveniencia personal sin dañar al resto. Se puede crear o destruir tirando la cadena, desperdiciando todo al mar, o al mapocho, o al río bueno o al pozo séptico o donde cresta sea (lo claro es que no desaparece)(y siempre es bueno tenerlo claro)(ese también es un estado de conciencia)(si lo tuviesemos tal vez no tendríamos baño)(no tener baño sería una fomedad).
.
.
.
Supongo que llegar a un estado de conciencia capaz de encaminar cursos de sentimientos tan fuertes haría muy fome la vida. Al menos, no lo quiero en este momento (pero me ahorraría muchos problemas, pero siempre he sido un derrochador).

No hay comentarios.: