Desperté con diez ojos limones clavados en mi cuello.Un par destrozando mi pecho.
Me bañé en jugo de naranja y frutilla. Dulzores que hicieron desaparecer mi ácido despertar.
La luz roja que entra por mi ventana acaricia mi dulzura frutal. La leve brisa refresca mi cuello y me hace caer nuevamente. No puedo incorporarme y eso me tiene sin cuidado. Me revuelco en la tibieza de las sábanas, me enredo en ellas, me atrapo, me anudo.
¡Atrápenme!
Y me dejo caer. Y me dejo atrapar.
1 comentario:
tal vez piensas en alguien muy amargo.
Publicar un comentario