
Cuando me acosté el domingo 12 de agosto con la luz blanca mañanera, no supe si era mi cama.
Cuando desperté ese mismo día eran las seis treinta de la tarde y mi pieza estaba oscura como el día. Mi cabeza daba vueltas con mis ojos. De mi boca salía alcohol y mis piernas temblaban. Mis brazos colgaban sin resistencia. Era un estropajo patético, un escupo humano tuberculoso, sangriento, gelatinoso.
Ese día viajaba al sur. Avergonzado por el estado, queriendo ser tragado por el cemento.
Si, me descarrié.
Casi tres semanas de celebraciones post titulación fue un exceso desde la perspectiva de ese domingo... "nunca más" debo haber pensado en algún momento.
Casi muero fatigosamente en el bus. Casi me bajo en la mitad de la carretera. Tal vez autocastigándome, tal vez queriendo ser aplanado, destrozado por un camión gigante, desparramándome en pedacitos sangrientos de carne, tripas, huesos (huesitos) y sesos rojos erizaseos por la carretera.
Luego un jote y su festín humano.
Y ahora me desparramo, pero sin tapujos ni remordimientos en el sur.
Hago nada y no me preocupa.
Pienso en poco y me tiene sin cuidado.
Veo televisión, mierdas irrelevantes y me importa una uña del dedo gordo del pie.
Es más... me duermo frente al televisor.
Me conecto a internet, vago entre fotolog y blog, chateo y eso no más... cero internet "productiva". Miro por la ventana y el cielo está azul. Pero quiero estar pegado frente al monitor con cara de cordero degollado... que tanto, si me gusta la tontera.
A vecs también cocino y le pongo harto empeño para que mis hermanos disfruten mis preparaciones... son mis regalos. Una de las cosas evidentes que se hacer más o menos bien.
Y tampoco me ducho porque no tengo que pretender nada (en la ciudad al parecer tampòco pretendo, porque el promedio semanal de aguas no es muy distinto). Ocupo la misma ropa hace semanas. A veces huelo mal. Otras soy un olorocito.
(hoy tengo olor a ala, pero no es tan hedionado... es como olor a abandonado... no a empanada diciochera).
.
.
.
No tengo ropa. Me vine con mi billetera en un bolsillo y un portaminas 0.9 que me robé accidentalmente de una universidad. Me encanta el 0.9.
.
.
.
Llevo varios días en el sur.
Ya son varios sin tomar. Me estoy transformando en Sandro.
Claramente el "nunca más" ha desparecido y se ha transformado ansiosamente en un "quiero, quiero más".
.
.
.
comienza la etapa diciochera y las jornadas de despedidas!
(nunca supe como terminar de escribir)
Cuando desperté ese mismo día eran las seis treinta de la tarde y mi pieza estaba oscura como el día. Mi cabeza daba vueltas con mis ojos. De mi boca salía alcohol y mis piernas temblaban. Mis brazos colgaban sin resistencia. Era un estropajo patético, un escupo humano tuberculoso, sangriento, gelatinoso.
Ese día viajaba al sur. Avergonzado por el estado, queriendo ser tragado por el cemento.
Si, me descarrié.
Casi tres semanas de celebraciones post titulación fue un exceso desde la perspectiva de ese domingo... "nunca más" debo haber pensado en algún momento.
Casi muero fatigosamente en el bus. Casi me bajo en la mitad de la carretera. Tal vez autocastigándome, tal vez queriendo ser aplanado, destrozado por un camión gigante, desparramándome en pedacitos sangrientos de carne, tripas, huesos (huesitos) y sesos rojos erizaseos por la carretera.
Luego un jote y su festín humano.
Y ahora me desparramo, pero sin tapujos ni remordimientos en el sur.
Hago nada y no me preocupa.
Pienso en poco y me tiene sin cuidado.
Veo televisión, mierdas irrelevantes y me importa una uña del dedo gordo del pie.
Es más... me duermo frente al televisor.
Me conecto a internet, vago entre fotolog y blog, chateo y eso no más... cero internet "productiva". Miro por la ventana y el cielo está azul. Pero quiero estar pegado frente al monitor con cara de cordero degollado... que tanto, si me gusta la tontera.
A vecs también cocino y le pongo harto empeño para que mis hermanos disfruten mis preparaciones... son mis regalos. Una de las cosas evidentes que se hacer más o menos bien.
Y tampoco me ducho porque no tengo que pretender nada (en la ciudad al parecer tampòco pretendo, porque el promedio semanal de aguas no es muy distinto). Ocupo la misma ropa hace semanas. A veces huelo mal. Otras soy un olorocito.
(hoy tengo olor a ala, pero no es tan hedionado... es como olor a abandonado... no a empanada diciochera).
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No tengo ropa. Me vine con mi billetera en un bolsillo y un portaminas 0.9 que me robé accidentalmente de una universidad. Me encanta el 0.9.
.
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Llevo varios días en el sur.
Ya son varios sin tomar. Me estoy transformando en Sandro.
Claramente el "nunca más" ha desparecido y se ha transformado ansiosamente en un "quiero, quiero más".
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comienza la etapa diciochera y las jornadas de despedidas!
(nunca supe como terminar de escribir)
3 comentarios:
si, yo tambien soy sandro a veces.
quiero mas.
qué linda frase.
cómase el sure
y el norte
y todo.
traiga vaquita y queso. sería interesante que saludara a los chicuelos de allá, a jaimito que gracias a él conocí a melomachuca. gran personaje en mi vida.
sa
xau!
y a felipe. flotar es caer dice lucybell, caer y flotar. eso es salvarse.
:)
así es la vida.
QUE borrachera...esa
jajaja pa donde vamos aaaaa!!!!
es pal otro lado..o no?
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