
Tengo hambre. No quiero cocinar.
Desde el fondo de mi estómago vacío sube algo caliente y doloroso. Que llega a la boca y baja nuevamente, avisándome como me ataca el hambre.
Y no quiero ir a la cocina. No quiero cortar verduras. No quiero calentar agua. No quiero hacer arroz. Ni puré. Ni tallarines. Ni ensalada. No quiero abrir tarros de conservas. No quiero calentar sobras en el microondas. No quiero pedir un sándwich. No quiero abrir un yogurt. No quiero cereales. No quiero pan. No quiero queso. No quiero abrir el refrigerador.
Tengo hambre. No quiero cocinar.
Apago un cigarro. Me huelo los dedos
Y siento ese olor asqueroso, más asqueroso cuando tengo hambre y siento mi estómago lleno de humo.
Tengo hambre. No quiero cocinar.
Y esto se está transformando en un problema.
Sólo he comido pan. Pan con mantequilla. Pan con ajo. Pan con pepinillos. Pan con queso rayado. El pan no me llena.
Y el hambre se traduce a mi vida, a las situaciones que vivo, a los errores que cometo.
Todo aparece claro. Los problemas son claros, las soluciones son claras, pero todo sigue igual, no hago nada para revertir situaciones y todo queda ahí, en la conciencia de los errores y de las soluciones. El círculo vicioso se hace más vicioso al estar conciente y termino enojándome conmigo, con mi estupidez y mi falta de voluntad. La solución está a tres pasos y no puedo levantar una pierna para dar el primero.
Tengo hambre y se que necesito cocinar.
Desde el fondo de mi estómago vacío sube algo caliente y doloroso. Que llega a la boca y baja nuevamente, avisándome como me ataca el hambre.
Y no quiero ir a la cocina. No quiero cortar verduras. No quiero calentar agua. No quiero hacer arroz. Ni puré. Ni tallarines. Ni ensalada. No quiero abrir tarros de conservas. No quiero calentar sobras en el microondas. No quiero pedir un sándwich. No quiero abrir un yogurt. No quiero cereales. No quiero pan. No quiero queso. No quiero abrir el refrigerador.
Tengo hambre. No quiero cocinar.
Apago un cigarro. Me huelo los dedos
Y siento ese olor asqueroso, más asqueroso cuando tengo hambre y siento mi estómago lleno de humo.
Tengo hambre. No quiero cocinar.
Y esto se está transformando en un problema.
Sólo he comido pan. Pan con mantequilla. Pan con ajo. Pan con pepinillos. Pan con queso rayado. El pan no me llena.
Y el hambre se traduce a mi vida, a las situaciones que vivo, a los errores que cometo.
Todo aparece claro. Los problemas son claros, las soluciones son claras, pero todo sigue igual, no hago nada para revertir situaciones y todo queda ahí, en la conciencia de los errores y de las soluciones. El círculo vicioso se hace más vicioso al estar conciente y termino enojándome conmigo, con mi estupidez y mi falta de voluntad. La solución está a tres pasos y no puedo levantar una pierna para dar el primero.
Tengo hambre y se que necesito cocinar.
3 comentarios:
eres un flacuchento, con razón.
Acabo de dar mi ultimo examen, esa pesima sensacion se apodera de mi, el insulto intelectual regresa. Carrera de mierda. No pegué ni un ojo durante la noche y eso que utilicé varias técnicas, no sicotrópicas para dormir. No resultaron. En fin.
Estuve 5 horas seguidas escribiendo. Mi antebrazo ya no quiere más guerra. Mi cerebro no procesa.
cambio y fuera.
Me alegra muchisimo saber de ti. Que bueno que llegaste que bien. Supongo que debe ser todo muy extraño pero es necesario que asi sea. Lo raro sería que no fuese así. Supongo. Pero cuando te sientas raro acuerdate de las estupideces que hicimos. De raros que somos. "los pacos tienen tetas".
Besos y cariños para mi amigo superploposo.
Es raro, esto lo va a leer mucha gente, toda la que se meta a tu blog. Pero me da igual. Nada de malo hay en mostrar los verdaderos sentimientos, aunque me cuesta mucho aveces.
Esto esta saliendo muy largo.
Besos y cariños para mi amigo superploposo. Y come! come! come! pacman.
Qué raro debe ser tener un Blog. Supongo que son cosas de la modernidad y como el segundo paso después de un Fotolog. Pero,también, creo que puede ser una buena forma de desahogarse o desquitarse. Sobre todo si es más fácil escribir que hablar, por lo menos eso me pasa a mí. Quizás debería tener un blog. Quizás no.
Bueno, en tu caso por lo menos cumplió su cometido y te sentiste mejor después de escribir.
Y creo que cualquier árbol puede servir de árbol de pascuas, no sólo un pino, a mi una vez me entregó regalos una viejita pascuera. Creo que hasta andaba con aros y cuando se le corría la barba se le veía un intenso rouge rojo. Pffff
Saludos
Si tiene hambre...debe cocinar si o si...no hay otra solución.. de todas formas tendra que moverse del lugar.
Publicar un comentario