martes, marzo 07, 2006

Un Resorte

A veces me dan ganas de perder vínculos, desaparecer para desraizarme,
reconocer para valorar y redescubrir.
La comodidad no siempre es un sillón reclinable y con masajeador.
A veces tiene clavos y alambres que con el tiempo se muestran, aparecen afilados y punzantes. Cuando ya hacen heridas, lamentablemente se ha transformado en el sillón favorito del cual es muy difícil despegarse. Uno empieza a pudrirse con el.
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No tengo sillón.

2 comentarios:

TTTTT dijo...

mi sillón lo usa mi gato simono ahora, que lo destruye de a poco con sus garras felinas

Pestañas Largas dijo...

Derrepente es bueno alejarse un poco y mirar desde otra perspectiva.

La comodidad cuesta, no se gana , ni se compra.. se debe ir construyendo día a día... Suerte.. Que el sillón sea agradable para ti