
Hoy he amanecido con el estómago apretado y la garganta también.
No estoy enfermo y no hay pretexto para estarlo.
Tal vez es el día gris que me recibió cuando abrí mis ojos, un poco pegados por la noche. O quizás desperté enojado con mis días sureños... o mis sueños.
Tengo ganas de no soñar por siete días. Asi mi cabeza descansa... aunque debo reconocer que no ha hecho mucho ejercicio y su estado está llegando peligrósamente a lo mórbido.
La cabeza también está apretada.
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Creo que después de muchos días ya es tiempo de una buena ducha.
Es una buena limpieza la que necesito, asi las ideas podrán salir y mi cabeza podrar ponerse a correr... pero sólo de día.
(La inconexión barata de este texto no tiene cuerda alguna)
(Es la fácil traducción de las ansias despelotadas de escribir... escribo como collage, no es interpretable con objetividad).
(Y en realidad, lo que menos busco en estos momentos es ser objetivo... si es fácil decir a la mierda!)
Mejor me voy al lago.
1 comentario:
Es lo más cuerdo que te he escuchado y leído.
Inconexo al peo.
:P
suerte plopósito!
Sue.
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