jueves, enero 10, 2008

Servilleta


Nueve de la mañana, el aire acondicionado comienza a funcionar y ya estoy sentado frente a un computador que casi se ríe de mi. La pantalla parpadea y me quedo pegado por un rato en ella.

Imagino mi cara, siento mi mueca. Sé que mis ojos apuntan hacia otras direcciones, que mis ideas se van hacia otros lugares, que mis palabras se revuelcan en la cabeza y que las imágenes golpean mi cráneo.

Soy una máquina.
No pienso.
No cuestiono.
No siento.
Y así hasta las seis treinta de la tarde.

Respiro, esto no es para siempre. Pronto estaré lejos de este lugar que no quiero para mi vida.

Un tren a Bolivia.
Un bus al Yungas.
Una balsa a Perú.
Una zambullida en el Caribe.
Una hamaca en la selva... hamaca para dos.

Vamos! Todos va a estar bien!
.
.
.
.
.
.
juntos

No hay comentarios.: