martes, diciembre 27, 2005

Dulce Vómito


Soy un imbécil con todas sus letras bien pronunciadas.
Se me han quedado las llaves adentro del auto.
(las dobles también)
Acepto todo tipo de insultos.
Sin comentarios.

lunes, diciembre 26, 2005

Centella a 100




Hace calor, pero en el sur siempre hay una brisa refrescante que tranquiliza el cuerpo.
Es verano y en el cielo no hay ni un rasgo de una posible lluvia. Azul. Azul.

La lluvia del sur tiene otro sonido. Me provoca una sensación distinta a la de la ciudad.
Esta lluvia me hace respirar con tranquilidad. Me protege. Me abraza maternalmente. Me limpia. Puedo estar sólo sin la necesidad de un brazo cobijador (en la ciudad necesito hundirme, casi esconderme en cuerpo de alguien).
Acá la lluvia es real.
Es de siempre. Y siempre ha sido tranquilidad para mi. No me perturba su rebote en el techo. No me aprieta el estómago con angustia.
La lluvia no me afecta, no me duele ni se me entierra en el cuerpo dolorosamente, no me sangra, no me moja.
La lluvia es calor, es más fuego en la estufa, es más agua tibia en la ducha.
Una burbuja en la que floto con los ojos entreabiertos, dando giros espirales suaves y lentos, como un temblor en cámara lenta.
Y lo sé.
Y lo siento.
Y mis ojos todavía saben ver, mis orejas las limpio de vez en cuando, mi nariz me la sueno con fuerza, a veces en la ducha otras en la calle y mis manos reciben crema humectante cuando alguien se apiada de mi.

Y sigo anclado en la cama.
Tibia.
Mi cuerpo inscrito.
Inmóvil.
Helado alrededor.

El verano se me hace agua en las manos.
Me gustaría tirarte un chorro y que te refresques conmigo, bajo la lluvia o sumergidos en el lago.
Después te invito un centella.

domingo, diciembre 25, 2005

Banco del Estado. Libreta Dorada,


Antes escribí de la rabia. Y no sé lo que es la rabia.
Me imagino que debe ser como la acidez, algo que tampoco he experimentado pero que si he escuchado comentarios bastante desagradables de lo que es, una sensanción asquerosa, que sube desde el estómago hacia el esófago, quemándolo, casi llegando a la boca, y luego baja con el mismo doloroso ardor y vuelve a subir hirviendo, quizás con más fuerza destructiva.
Pienso que la rabia no es un mal sentimiento, creo que ninguno lo es. Pienso que son estados iniciales, energéticos, donde lo más importante es el curso que se le puede dar a esta energía bruta que puede sobrepasar cualquier sensación anterior. Me imagino que lo importante es encaminar, tener el grado de conciencia tal de poder enfocar está energía hirviente a la conveniencia personal sin dañar al resto. Se puede crear o destruir tirando la cadena, desperdiciando todo al mar, o al mapocho, o al río bueno o al pozo séptico o donde cresta sea (lo claro es que no desaparece)(y siempre es bueno tenerlo claro)(ese también es un estado de conciencia)(si lo tuviesemos tal vez no tendríamos baño)(no tener baño sería una fomedad).
.
.
.
Supongo que llegar a un estado de conciencia capaz de encaminar cursos de sentimientos tan fuertes haría muy fome la vida. Al menos, no lo quiero en este momento (pero me ahorraría muchos problemas, pero siempre he sido un derrochador).

Vamos, Vamos a la playa, Vamos a Jugar ¿quién me acompaña?.


Segundos. Minutos. Horas.
¿qué hago despierto si es que tengo sueño y se me cierran de a poco los ojos?
No sé y no quiero saberlo.
Me cansé de que todo me importe tanto y darle mil giros en la cabeza para llegar a nada, o a todo que es prácticamente lo mismo.
Basta.

viernes, diciembre 23, 2005

Perdón


No sé, no sé, no sé.
En este momento encuentro que la vida es una mierda. Todo por un maldito, hijo de puta, pino de navidad que no encuentro en este pueblo. Y sé que no es el árbol, ni los adornos que me demoré un mundo en encontrar, ni la lavadora que se trabó en el centrifugado y dejó la ropa estilando por un buen rato y menos el ajo que me comí al almuerzo y que me ha acompañado todo el día.
mierda! me desespero. mierda!, mierda!... escribo con rabia, muevo mi cara, mis labios, mi nariz, mis dedos... todo con rabia, desesperación, sulfuración.
mamá... porque mierda te moriste! no te echo la culpa. Sería una estupidez. Lágrimas. Mierda. Calor. Nudo en la guata. Mierda. Ajjjjjj!!! Por la chucha!!!!. Maldita navidad!!!!

Suspiro.
Lentitud.
Calma.
Respiro. Me he calmado.

El sonido frenético, los golpecitos rabiosos a las teclas, la velocidad, el vomito de palabras me han dejado en un cierto estado de paz. Me he desquitado de alguna forma.
El principio del sueño será más tranquilo, es el que siempre me cuesta y hace que me revuelque en la cama sin poder cerrar ni un ojo, ni dejar de agarrarme el pelo.

Pero soy feliz y me gusta la vida con sus acideces y dulzuras.

martes, diciembre 20, 2005

LA PEOR DE MIS HAMBRES


Tengo hambre. No quiero cocinar.
Desde el fondo de mi estómago vacío sube algo caliente y doloroso. Que llega a la boca y baja nuevamente, avisándome como me ataca el hambre.
Y no quiero ir a la cocina. No quiero cortar verduras. No quiero calentar agua. No quiero hacer arroz. Ni puré. Ni tallarines. Ni ensalada. No quiero abrir tarros de conservas. No quiero calentar sobras en el microondas. No quiero pedir un sándwich. No quiero abrir un yogurt. No quiero cereales. No quiero pan. No quiero queso. No quiero abrir el refrigerador.
Tengo hambre. No quiero cocinar.
Apago un cigarro. Me huelo los dedos
Y siento ese olor asqueroso, más asqueroso cuando tengo hambre y siento mi estómago lleno de humo.
Tengo hambre. No quiero cocinar.
Y esto se está transformando en un problema.
Sólo he comido pan. Pan con mantequilla. Pan con ajo. Pan con pepinillos. Pan con queso rayado. El pan no me llena.
Y el hambre se traduce a mi vida, a las situaciones que vivo, a los errores que cometo.
Todo aparece claro. Los problemas son claros, las soluciones son claras, pero todo sigue igual, no hago nada para revertir situaciones y todo queda ahí, en la conciencia de los errores y de las soluciones. El círculo vicioso se hace más vicioso al estar conciente y termino enojándome conmigo, con mi estupidez y mi falta de voluntad. La solución está a tres pasos y no puedo levantar una pierna para dar el primero.
Tengo hambre y se que necesito cocinar.






Creo que comenzaré con timidez.
Poco a poco a soltar los dedos. A retomar la practica olvidada.
.
Comenzar con lo simple... me dice una amiga por messenger.
.
Partiré con un baile suave y luego el desenfreno total, el baile sobre la mesa, sobre las sillas, en el suelo, los movimientos pélvicos extasiados, rememorando a Sandro, tiritones de piernas, cuerpo apretado, soltado, apretado, manos al viento, movimientos cortados.
.
¿será mucha pretensión?