
El hambre es mi punto débil.
Aunque últimamente he tomado el comer como algo práctico, como un trámite, pero eso no significa que me de lo mismo tener o no tener hambre.
A veces tengo tanta hambre que me dan ganas de vomitar. Y si vomitara seguramente me saldrían pedacitos de estómago rojitos, babosos y sangrientos porque es lo unico que estaría en mi cuerpo. Después del estómago comenzaría a vomitar los otros órganos, luego la sangre y después me dasarmaría porque vendrían los huesos y... listo! un Matiítas desinfladito, una alfombra de piel.
Después todos me pisarían.
Y ahora pienso, ¿qué va a pasar cuando esté a la cresta del mundo, sin plata ni conocidos para pedirles comidita?.
Lo más chistoso es que estoy seguro que sucederá, todo sucede... como dicen los yoguis engrupidos.
Todo esta sucediendo, cierra los ojos, respira... si, todo está sucediendo.



