
Cuando era un estudiante destacaba en la clase de Dibujo y Expresión. Mis croquis a veces eran usados por la profesora para ejemplificar como se "debía" croquear... las intensidades y valoración del trazo, la perspectiva y esas cosas típicas de primer o segundo año.
Un día debíamos hacer muchos croquis y yo salí bien dispuesto con mi croquera y lápiz bic a hacer lo que mejor sabía.
...Plaza Victoria, Valparaíso y todo lo que aparecía en mis ojos y se iba a mi lápiz resultaba un real fiasco... fiasco que, en la desesperación, terminó en gotas sobre mis hojas. Y si mi memoria no me falla, en un llamado a mi mamá que por esos días no pensaba en morirse. Lágrimas malditas de impotencia.
Y hoy, sin estar en ese borde desesperanzado, me pasa algo parecido. En sólo minutos mi cabeza se ha apretado y mis ideas andan dando vueltas en cualquier lado que, claramente. no es este. Tal vez uno tiene sus días de cabeza-pasa-arrugada donde las cosas no resultan y todo, aparentemente, se va a la mierda. Quizás debo dejar descansar mi cabeza en un vaso con agua para que se hidrate o tirarla a un tacho de basura para que las ratas coman los desechos que tiene, luego mirar sus cacas y sacar lo bueno de ellas. Tal vez.
Pero lo bueno es que ssé que es un trance pasajero. Esa es la esperanza.
Quedarme asi sería una desgracia.
¿Qué pasa si de un día para otro quedo ciego?
Por mientras hay que seguir mirando.
