domingo, enero 29, 2006

He Olvidado Devolver una Película

El día está despejado y radiante. Corre un brisa agradable y el aire está tibio.
Los árboles se mueven y suenan con el viento. Es un día colorido.
Pero estoy un poco desanimado, lento, aletargado.
Me fumo un cigarro y siento un sabor asqueroso. Sabor a alcohol, a carrete, a cebolla cruda de ensalada. Tengo sed y tomo agua, no me refresaca ni me limpia.
No tengo plata y estoy naufrago y perdido en Osorno.
Quiero volver a mi casa y las horas pasan sin movimiento. Quiero un refugio.
No quiero caminar a la carretera y levantar el dedo para que alguien me lleva.
Mi amigo Lucas también está en la banca rota, solo en su casa, sin nadie a quien recurrir para que le preste plata y darme para mi pasaje.
(maldito dinero)
Me gasté todo en un fin de semana y debo esperar hasta el jueves para volver a ser un consumista con propiedad.
Me rasco el pelo, lo tengo sucio, grasiento, pegajoso.
Dice de mi. De mi estado. De mi ánimo.
Quiero una ducha, limpiarme para siempre. No quiero estar sucio, no quiero sentirme así. Pero el agua y el jabón no sirven para revitalizarme. Necesito un baño de cloro para quedar blanco y puro.
Mi amiga Francisca me dijo un cliché, "el primer paso para dejar el vicio es reconocerlos". Y mi suciedad es un vicio, de esos que cuesta dejar, de esos que destruyen de a poco.
Necesito un rumbo y no lo encuentro, y no sé si lo busco con la conciencia clara.
Mi horizonte está nublado, brumoso y gris. Quisiera escapar, pero ya no es el momento de las cobardías baratas, cobardías regaladas en promociones navideñas.
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Me cansé.
Y me gusta estarlo.
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Al menos sigo viendo.

sábado, enero 28, 2006

Un Muro de Ladrillos deberá ser Arreglado

He salido de la piscina.
Piscina de atardecer.
El cielo despejado, celeste anaranjado.
Mi corazón salta por la agitación del agua. Mi nariz parece despejada. Respiro y siento el aire fresco, purificado hacia los pulmones.
Mi piel está tibia. Mis pies helados. Tiemblo. Me entibio.
Respiro, me río.
Creo que sigo sumergido. Controlando el agua en mis narices. Subiendo y bajando. Flotando escondido.
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hubo un accidente.
se escucho fuerte.
sali a ver.
el auto quedó en pésimo estado.
a los ocupantes no les pasó nada.


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mi inspiración piscinesca se murió.
mi estado fue violado.

jueves, enero 26, 2006

Sólo fue un Periodo Menstrual


Es un entre parentesis.
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(Quisiera que mi mamá esté para esconderme en ella. Que me haga cariño en el pelo y sentir esos pequeños y suaves tirones al enredar sus dedos.
Que me toque la espalda con sus manos tibias y luego me abrace.
Luego encontrarme con sus ojos desbordantes, brillantes, y no tener que escuchar ninguna palabra para volver a la tranquilidad).
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Algo que tengo claro es que tengo todo para ser feliz.
Y me siento feliz.
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Me siento bien.
Asi de bien.
Y sonríe.
Con Pepsodent!

La Vieja se Levanta

El ataque furtivo de anoche al refrigerador no fue de lo más afortunado.
La mezcla estomacal de leche chocolatada y de ciruela logró un efecto poco esperado en un tipo como yo que jamás ha tenido problemas con las mezclas alimenticias de ningún tipo.

Y el gallo me sorprendió sentado, sufriendo y maldiciendo los efectos y retorcijones que me desraizaron tempranamente de mi cama.

Los pájaros también entonaban su canto mañanero y poco a poco la luz descubría siluetas que lograba divisar por la pequeña ventana.

El confort era suave.
Elite con ositos celestes.
El confort no se iba.
Titaba y tiraba.
Nada pasaba.

En realidad, el problema no era el papel, si no un resto del resto procesado de mi ataque al refrigerador.
Tres o cuatro estanques.
Nada.
Tres o cuatro atentados ruidosos a los ocupantes de la casa.

Y los pájaros seguían con más fuerza su canto, el gallo bajaba un tono, las olas del lago reventaban cerca, la luz comenzaba a devorar todo.

Y yo, sin ninguna posibilidad de volver a cerrar un ojo.
La playa a un paso. Un saco de dormir a la vista. La salida del sol acercándose rápidamente.

Hoy desperté con el sol en mi cara.
Fuerte.
Cancerígeno.
Me duele el estómago.

sábado, enero 21, 2006

¿Puedo Ser tu Tigre?


Quiero nadar en cámara lenta.
Quiero oír lento.
Con los ojos entreabiertos y el agua se cuele dentro. Que raspe. Suave y lento.
Luz de tarde. Naranja. Amarilla. Tibia.
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Ahora me saco un moco duro. Se hizo polvo y cayó sobre mi traje para bañarse.
Comí sandía y su jugo corrió. Al último trozo le puse harina tostada. Al dar el primer bocado debo haber aspirado harina. Llegó rápida a mi garganta y comencé a tocer. Tres minutos.
Ahora me molesta la garganta, creo que hay algo ahí. El jugo de sandía con piña se acabó.
Este jugo queda muy bueno. Refrigerado, con hielo y unas gotitas de jugo de limón refrescará a cualquiera en estos días de calor y será una cura precisa a la resaca alcohólica. Idealmente debe ir acompañado de una piscina.
Escribo y leo. Releo y escribo.
Mi cabeza se pudre un poco pero no me preocupa. Siempre tengo épocas donde las cosas funcionan lentas y silenciosas. Me imagino que se me pasará. Aunque a veces me asusto y me da miedo quedarme así. Pero no creo, supongo que me sanaré o me harán una cirugía para quedar mejor. Como nuevo.
Cantan los pájaros. Entra una mosca grande y negra que zumba en mi oreja. El día está radiante. Los árboles suenan por el viento. También un avión con hélice.
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No más.
Mi talento se va.
Sólo banalidad.
Me importa-no me importa.
¿qué digo?. Nada.
(no estructuro) (sólo vomito)
No es nada.
De verdad.
Lo juro.
En serio.
Palabras sueltas.
(incómodo) (hoy no tengo plata para helados).
(no se fía) (igual me comería un cola de tigre).

lunes, enero 16, 2006

Río Bueno Cívico (Michelle ha Ganado)












Colores. Faltan un poco en mi cabeza. Estoy encerrado y no imagino nada. No puedo escribir. La imágen me atrapó. Escribo como telegrama (que vieja máquina). Alguna vez me llegó uno. Eran caros. Acto desesperado. Urgencia. Buena o mala noticia. Siempre daban susto. Llegaban a domicilio. Obvio. Lógico... "señor, me llegó un telegrama hoy". No pues.

Me largo. No vuelvo más. Sólo por hoy. Mañana. Pasado.

domingo, enero 15, 2006

Rio Bueno Cívico (¿Michelle o Sebastián?)







Río Bueno en uno de sus días más movidos.
Elecciones. Decisiones.
Compras. Ventas. Campesinos. Clandestinos. Borrachos.

martes, enero 10, 2006

Me Fía un Danky Clásico.


Que rico es volver a la casa.
La primera cosa que hice fue correr al baño. Un trance lleno de felicidad y colores. La cara plena de sonrisa desbordante.
Cámara lenta.
Casi flotaba en mi trote lleno de luz y goce.
Me senté con lentitud y tranquilidad.
Estaba llegando a un perfecto estado de equilibrio.
La revista Paula en mis manos. Sólo para hojearla. Ver lindas modelos. Ver lindas gentes en inauguraciones o desfiles fashion. Mientras yo, sin ningún esfuerzo mayor, me relajaba y comenzaba a sentir lentamente el olorcito ese, a caca reprimida luego de un vagar por baños ajenos, ese olorcito que en la casa propia puede llegar a sentirse bien en los regresos.
Sin apuros.
Sin abrir una llave de agua para esconder los sonidos delatores.
Sin abrir la ventana.
Sin ser tan riguroso al tirar la cadena.
(en las casas ajenas hay que tirarlas mil veces para que se vaya hasta el agua).
Sin prender fosforitos.
Sin intrusear en muebles por si aparece un salvador desodorante ambiental.
(ese desodorante que en realidad mezcla olores y deja un olor más vomitivo).
Sin abandonar el baño y descubrir que al segundo alguien decide ocuparlo.

Luego, liberado y sonriendo con más fuerza fui a la cocina.
Abrí el refrigerador.
Nada.
Pero que me importa. Esa nada es mía y podré viajar las veces que quiera a esa nada. Si estoy aburrido voy al refrigerador, lo abro, lo contemplo, sonrío, disfruto.
Puedo entretenerme abriendo potecillos, viendo cual tiene más olor a pudrición o a cual le han salido más pelitos grises.
Pero queda un poco de comida aún viva.
Aunque soy feliz comiendo pan en el momento que quiera, donde quiera.

He vuelto a mi pueblo y estoy contento. Escucho la música que quiero y descanso un poco de la gente. Puedo estar sólo y moverme con la libertad de la oveja descarriada, negra, negra.

Hoy cruzaré la calle, saludaré al señor del restorán y le pediré fiado un Danky clásico.

miércoles, enero 04, 2006

Un Trululú a 100.


Segundo Estado de la LLuvia

Hoy llueve.
Hoy hace frío.

Poco a poco el cielo desapareció entre las nubes que devoraron todo.
Hoy me siento extraño. Hoy no estoy tranquilo.
Esta vez la lluvia ha fallado.
Rebota en el techo. Me duele. Me atraviesa sin compasión. Me destroza de a poco, con intención malévola, lentamente, con sarcasmo ante mi sufrimiento.
Y me desangra. Y me revienta. Y me explota.
Y hoy la lluvia es mar tormentoso que me mantiene a la deriva sin madera salvadora.
Tsunami asesino que desmorona todo al paso.
Erosión fulminante que me embanca en la desembocadura de un río para que no escape nunca más.

(tal vez es la solución)

Hoy me invitaré un trululú.